El cuchillo de acero de Tutankamón






El cuchillo de acero de Tutankamón



Existen temas y en este caso en particular, los cuales no sabríamos catalogar, si de hechos reales o extraordinarios se tratasen, pero la veracidad histórica en este caso es irrevocable, pero muy poco conocido.





Seguramente ha sido el mayor descubrimiento de la egiptología hasta el momento presente. La tumba del faraón Tutankamón, intacta, con todos sus tesoros dentro, llena de cosas maravillosas, no ha dejado de encandilarnos desde su descubrimiento en 1922. Y los que hemos podido contemplar parte de esos tesoros en el Museo de El Cairo podemos dar fe de ello. Es muy fácil comprender la sencilla pero magistral frase de Carter: “Cosas maravillosas. Veo cosas maravillosas”. Pero con el paso del tiempo, algunos de los objetos enterrados con el joven Tutankamón aún nos resultan más maravillosos, hasta enigmáticos.



Eso es lo que me sucedió no hace mucho navegando por internet. Seguramente lo vería con mis propios ojos, pero entonces no le di ninguna importancia añadida al hecho de estar contemplando una antigüedad que debió de utilizar en vida el joven faraón: en una página de internet vi que una de las propiedades del joven faraón era un cuchillo, hasta aquí nada extraordinario sino fuera porque que ese cuchillo es de acero, de acero inoxidable y no de hierro. Pensar un momento, compañeros del foro, en lo que esto significa. ¿Cómo puede ser que los antiguos egipcios, cómo puede ser que Tutankamón (siglo XIV antes de Cristo) tuviera como un objeto personal un cuchillo de acero inoxidable?



Se sabe que algunos objetos de hierro encontrados en Egipto datan del siglo XXX antes de Cristo, pero todas las aleaciones hechas hasta el siglo XIV después de Cristo hoy se clasificarían como hierro forjado y nada más. Los datos que yo tengo hablan de fabricación de algo parecido al acero en el Medio Oriente hacia el año 1.000 antes de Cristo, pero Tutankamón vivió casi 400 años antes. Así que yo pensé que era muy extraordinario el que Tutankamón tuviera un cuchillo de acero inoxidable, pero quizás no era tan extraordinario, nada común sí, pero extraordinario no. Y digo esto porque en las excavaciones que sir Leonard Woolley realizó en las ruinas de Ur de los Caldeos, el famoso arqueólogo encontró lo que luego resultó ser una pequeña hacha de acero. Y durante las excavaciones efectuadas en la antigua Ugarit también se encontró una pequeña hacha de acero, no de hierro.




Bueno, todo apunta a que la región conocida como Mesopotamia (actualmente territorio ocupado por Irán e Irak) fue el origen de muchas cosas en la antigüedad. Por ejemplo, de algún lugar de Mesopotamia procedió el carro, y de algún lugar de Mesopotamia salió el acero. Parece que esa aleación tan rara y extraordinaria solo se utilizó para temas ceremoniales, o como singular regalo a algún rey, como puede ser el caso del faraón Tutankamón. Quizás ni Tutankamón ni ninguno de sus reales funcionarios sospecharon jamás de las propiedades de aquel metal, pero debió de gustarles tener un cuchillo que, sin ser oro, no se pusiera negro como el hierro y que además brillara.